¿CÓMO SENTIMOS EL DOLOR?

¡El dolor… pobre!

Tan mal visto y poco querido y lo útil que nos es para sobrevivir.

El dolor existe para avisarnos de que hay algún problema, nos dice que en algún nivel en nuestro cuerpo algo está funcionando/moviéndose/ocupando el espacio…. inadecuadamente.

Indaguemos, así por encima:

Cómo es el mecanismo que usa nuestro cuerpo para hacer sonar esta alarma:

El órgano que hace que sintamos dolor es el cerebro, aunque él no puede sentirlo, ya que sólo nos duelen aquellas zonas de nuestro organismo en las que existen terminaciones nerviosas con esta función específica; son terminaciones nerviosas libres que pueden detectar los cambios físicos, químicos y térmicos que podrían destruir nuestros tejidos: LOS NOCICEPTORES, ellos reciben estos estímulos y envían la información a través de la médula espinal hacia el cerebro, así que cuando tenemos dolor en la cabeza las que duelen son las estructuras de alrededor del cerebro, que si tienen nociceptores: las meninges, tejido nervioso, vasos sanguíneos, músculos del cuello…. pero no el cerebro, vaya… que lo de la resaca es una leyenda urbana 😉

Afortunadamente estos no son los únicos receptores sensoriales que tenemos, disponemos de otros tipos que nos hacen sentir cosas mas agradables que el dolor como por ejemplo; los mecanorreceptores que “sienten” el tacto suave, presión y vibraciones,  los encontramos principalmente en la piel y el oído y se ocupan de el tacto, la audición y el equilibrio, los termorreceptores que nos informan de las modificaciones en la temperatura, situados en la dermis, la segunda capa de la piel, son los corpúsculos de Ruffini para detectar calor y los de Krause para detectar frio… se ve que yo tengo muchos de Krause y pocos de Ruffini, viva el veranitooo!!!!  los fotorreceptores que detectan la luz, los encontramos en la retina, en el ojo, os suenan los conos y bastones? si? no? bueno… estos dan para hablar de ellos solos en otro post los quimiorreceptores que detectan compuestos químicos, presentes en las papilas gustativas de la lengua y en las mucosas olfativas de la nariz por lo que actúan en los sentidos del gusto y el olfato y los osmorreceptores  que detectan la presión osmótica de los líquidos corporales…. en castellano? pues que detectan si disminuye el agua dentro de las células y si es así, desencadenan el mecanismo de la sed, o sea que nos impulsan a buscar y tomar agua y liberan la hormona anti-diurética al torrente sanguíneo para que dejemos de eliminar líquidos a través de la orina…. y nosotros, sintiéndonos tan libres en nuestra toma de decisiones!

Entonces, volviendo al dolor… hay varios tipos de nociceptores, unos pueden activarse por la estimulación directa de los tejidos como un golpe, una quemadura, un pinchazo, una presión etc  y otros se activan por la liberación de sustancias químicas en el tejido dañado; se llaman sustancias algógenas y activan los receptores de membrana de los nociceptores, como que les suben el volumen de la sensibilidad a tope,  por ejemplo la histamina, serotonina, bradiquinina etc, en condiciones de salud la intensidad del estímulo tiene que ser nociva para que se activen estas terminaciones nerviosas, pero una vez los nociceptores se activan, envían al cerebro la información que han recibido, a través de impulsos nerviosos que ascienden por la parte posterior de la médula espinal, llegan al tálamo y por último a la corteza cerebral donde se analizan los datos y así empieza la percepción consciente del dolor.

La inhibición del dolor puede producirse desde el cerebro hasta los nociceptores, por ejemplo a través de las endorfinas. Esto explica porque hacer algún tipo de ejercicio moderado nos alivia el dolor ya que el deporte hace que secretemos endorfinas al torrente sanguíneo. 

Este post quiero dedicárselo a mi madre, que tiene fibromialgia hace mas de 25 años, a mi amigo Mario que sufre los últimos 10 años continuos y fuertes dolores en la espalda y a todas las personas que padecen dolor crónico, porque se que para vosotros el dolor ha dejado de tener esta función de superviviencia de la que yo hablo y que a vosotros el vuestro si que os parece inútil.

Hoy quisiera devolverle un ápice de utilidad y deciros que es por y gracias a vosotros que ha nacido esta divulgación que instruirá, un poco, a quien lo lea, sobre como funciona nuestro cuerpo tan perfecto, sorprendente y maravilloso.

Marilú Ribera Benet – Osteópata